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louise bourgeois

louise bourgeois

Testigo y protagonista del devenir artístico del siglo XX, la incansable niña de 96 años Louise Bourgeois (París, 1911) recibe algunos domingos, en su casa de Nueva York, a un selecto grupo de seguidores. Éste es uno de esos domingos.

A continuación, mis últimas adquisiciones en materia de libros y películas a fagocitar. En un próximo posteo pasaré a detallar sobre de qué va cada una de ellas. Por lo pronto, una mirada a sus cubiertas basta para juzgar su valía.

Bien, lo de arriba no tiene nada que ver con el título, o en cierta manera sí…si acaso uno conoce en algo a Paul Auster. Es sólo un guiño a la fascinación por parte de nuestro amigo Paul a eso de contar historias dentro de otras historias, como si la naturaleza misma de las cosas fuera una muñeca rusa; para darnos cuenta al final que la muñeca más pequeña encierra o evoca tanto como la primera.

Han pasado algunos años desde mi última experiencia austeriana, cuando decreté que al menos dejaría pasar unas cinco nuevas novelas con el objeto de acumular el material suficiente que garantizaría al menos, postergar la frustración de haberlas leído todas y luego quedarme de brazos cruzados, mirando para alguna parte buscando explicaciones.

A saber, han pasado cinco o más, y he optado por La noche del oráculo como punto de partida a esta seguidilla de entregas que nos ha hecho llegar nuestro amigo venido de Brooklyn.

Ahí la tengo, observándome y envolviéndome tranquilamente, como invitando a que cruce el umbral, a que llegue el momento en cuestión…

pues bien, tal y como lo supe desde el principio, me consumí vivo en la lectura de “el juego del ángel”…se acabó. pero claro, sería mentir un poco al decirlo de esa manera, ya que la sensación de vértigo aún me tiene a su merced. no voy a referirme a los detalles más íntimos de la emoción implicada en esta experiencia…tal vez baste mencionar que ayer, por tratarse del día de la madre, tuve que suspender el desenlace por espacio de varias horas, lo que me jugó una pésima tarde ya que en mi rostro se adivinaba la ansiedad y circunstancias limítrofes a las que estaba expuesto como víctima de este periplo.

aún tengo una suerte de marea en el pecho, y ciertas imágenes todavía hacen eco, sobre todo un detalle no menor: el angel, culmina su participación con la frase “esta historia ya no me pertenece”. la historia concluye una página después, es decir en la número 667.

tenía cerrado el libro pero había algo que me daba vueltas, algo que tenía que ver con esta última imagen y esta frase…volví al libro, observé la última línea de su parlamento, y me desplacé al inferior de la página. como si fuera un guiño personal, caí en la cuenta que no se podía tratar de una simple coincidencia. el número, en efecto, corresponde al angel portador de la luz.

El juego del angel

Anoche terminé de leer “La tabla de flandes”, otra genial entrega de Arturo Pérez Reverte, padre también de esa fascinante zaga “El capitán Alatriste”.

Me declaro fan de este señor, mago de las palabras, intrigas y giros inesperados. Cada una de sus novelas suele atraparme y transportarme a una realidad paralela por la que transito durante lo que dura mi febril experiencia lectora de casi todas sus historias…es más, una vez consumidas, suelo quedar bajo una suerte de sonambulismo o estado de descompresión, al parecer necesario para volver a sentir la necesidad de escapar a ese espacio cerrado y cómplice, al menos por unos cuantos días.

En este estado de semi luto, me deshice entre sueños para despertar con la consabida sensación de vacío. En rigor, sabía que la última novela de Carlos Ruiz Zafón me observaba desde el velador, esperando a ser fagocitada apenas se diera la oportunidad…

Tomé el metro sin esperanzas de poder abrir una página, pero como si se tratara de una invitación lacrada, un asiento se desocupó a poco andar. Como si tuviera peta zetas en los dedos, saqué el generoso volumen de mi bolso, leí las inscripciones del tipo ISBN y demases, observé la fotografía impresa en la portadilla, inspeccioné la contraportada, volví sobre la solapa, y atravesé el umbral del punto sin retorno.

“un escritor nunca olvida la primera vez que acepta unas monedas o un elogio a cambio de una historia. Nunca olvida la primera vez vez que siente el dulce veneno de la vanidad en la sangre y cree que, si consigue que nadie descubra su falta de talento, el sueño de la literatura será capaz de pner un techo a su cabeza, un plato caliente al final del día y lo que más anhela: su nombre impreso en un miserable pedazo de papel que seguramente vivirá más que él. Un escritor está condenado a recordar ese momento, porque para entonces ya está perdido y su alma tiene precio”.

Ahora observo el volumen a medio salir de mi bolso y ya no es un libro, es un imán.

..bueno, siguiendo lo que se comentaba en un blog del taller en 180, aquí algunas impresiones viscerales y visuales sobre este par de musas que me han acompañado estos dos últimos años. a ver si a alguien le gustan tanto como a mí!

Bueno, este es un auto posteo como bienvenida, explicación o en estricto rigor, presentación de esta bitácora que pretende ser un amuestra del proyecto iniciado hace ya más de un año con mi amigo Mark Gray. Aquí iré subiendo las imágenes del libro que hemos construído juntos…en condiciones muy particulares.

Como avance, el header es una de las imágenes más potentes del libro…que más abajo paso a publicar.

Bienvenidos y espero comentarios y aportes útiles para esta experiencia.El pájaro que se enamoró de su espanto

hola

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